Hace unas semanas nos cruzamos con un informe del World Economic Forum que nos hizo parar. Se llama Four Futures for Jobs in the New Economy: AI and Talent in 2030, se publicó en enero de 2026, y recoge una encuesta a más de 10.000 ejecutivos de todo el mundo sobre lo que esperan que pase con el empleo en los próximos años.
Los datos no son precisamente optimistas: el 54% espera que la inteligencia artificial desplace empleos, solo un 24% cree que creará nuevos, y apenas un 12% piensa que los salarios van a subir. Es decir, la mayoría del mercado no espera más oportunidades. Espera que sobre gente.
Pero lo que más nos interesó no fueron los datos en sí, sino lo que el informe dice sobre quién va a quedarse fuera y quién no.
Cuatro escenarios, y solo en dos se sale bien parado
Fuente: WEF, Four Futures for Jobs (2026). Adaptación propia.
El WEF plantea cuatro futuros posibles para 2030, combinando dos variables: cuánto avanza la IA y cuánto de preparada está la fuerza laboral. En dos de esos escenarios el talento prospera y se adapta. En los otros dos, es desplazado.
Lo interesante es que la diferencia entre un grupo y otro no tiene que ver con saber programar ni con dominar herramientas tecnológicas. Tiene que ver con algo que el informe llama workforce readiness — la preparación real de las personas para funcionar cuando el contexto cambia. Hablamos de adaptabilidad, de capacidad de transición entre roles, de juicio propio, de saber colaborar en entornos que no controlas.
El informe dice que el gran problema del futuro no será perder tu empleo, sino no ser capaz de moverte a otro. Lo llaman talent mobility y lo ponen como factor clave en los cuatro escenarios. Y cuando hablan de movilidad no se refieren a mudarte de ciudad. Se refieren a poder cambiar de contexto profesional sin quedarte bloqueado.
Esto nos hizo pensar en algo que vemos todos los días
Porque desde Esmerit y desde Hueman conocemos a un tipo de persona que entrena exactamente eso. Tiene 17 o 18 años, se va a otro país, compite cada semana en un deporte exigente, estudia una carrera en un idioma que no es el suyo, gestiona presión deportiva y académica al mismo tiempo, y hace todo esto sin su familia, sin su grupo de amigos, sin red de apoyo.
Esa persona no está haciendo un curso de liderazgo ni un programa de desarrollo de soft skills. Está viviendo una experiencia que le obliga a desarrollar todo lo que el WEF identifica como diferencial:
Y lo hace durante cuatro años, cada día, con consecuencias reales.
«Las empresas invierten miles de euros en simular este tipo de situaciones en programas de formación ejecutiva. Estos estudiantes las viven antes de cumplir los veintidós.»
El problema es que nadie conecta los puntos
El propio informe señala que en los escenarios donde el talento es desplazado, el problema no es que la gente no tenga habilidades. Es que los sistemas de formación no generan perfiles capaces de adaptarse, y las personas no saben traducir lo que han vivido en algo que el mercado entienda.
Y eso es exactamente lo que le pasa al deportista que vuelve de esta experiencia. Ha desarrollado competencias que cada vez tienen más valor profesional, pero cuando llega a una entrevista de trabajo, lo que vivió no cabe en un CV estándar. Ni él sabe explicarlo, ni el recruiter sabe leerlo.
Por eso decidimos juntarnos
Esmerit lleva tiempo acompañando a estudiantes-deportistas en su camino internacional. Preparándolos, diseñando su proceso, asegurándose de que la experiencia les transforme. Hueman Sport & Talent nace con una misión complementaria: hacer visible el valor profesional de esa experiencia y conectar a esos perfiles con un mercado laboral que los necesita pero todavía no sabe identificarlos.
Cuando nos sentamos a hablar, vimos lo mismo: estos estudiantes desarrollan exactamente las competencias que el mercado va a exigir. Pero hay un vacío enorme entre lo que viven y cómo el mundo profesional lo percibe. Nadie está construyendo ese puente.
Conocemos historias reales de estudiantes que pasaron por esto y hoy trabajan en otro país, lideran equipos o están dando sus primeros pasos profesionales con una ventaja que no aparece en ningún título. Lo que nos faltaba era contarlo juntos.
Eso es lo que vamos a hacer
En las próximas semanas vamos a empezar a publicar esas historias. Personas reales, con sus nombres, sus universidades y lo que les pasó después. Sin adornos, sin teoría. Lo que vivieron y a dónde les llevó.
Pero no nos vamos a quedar solo en contar historias. Queremos que esta serie sea útil de verdad. Por eso vamos a compartir también formación práctica, consejos de profesionales que ya han recorrido este camino y herramientas concretas para que los estudiantes que están viviendo esta experiencia — o que están a punto de vivirla — sepan convertirla en una ventaja competitiva real antes de que lleguen a su primera entrevista de trabajo.
Porque si el World Economic Forum tiene razón y el futuro del trabajo va a depender de la capacidad de adaptarse, de cambiar de contexto y de funcionar cuando todo es nuevo, entonces resulta que hay gente que lleva años preparándose para eso. Tiene 18 años y está a punto de subirse a un avión.
Fuente
- World Economic Forum (enero 2026). Four Futures for Jobs in the New Economy: AI and Talent in 2030. Descargar informe completo (PDF) →

