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    House v. NCAA + la orden de Trump: todo lo que cambia para deportistas internacionales en 2026

    8 de abril de 202612 min
    Última actualización: 8 de abril de 2026Verificado: abril de 2026
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    En colaboración con IMOS Legal — Derecho Deportivo
    En resumen

    El settlement de House v. NCAA (junio 2025) permite a las universidades D1 pagar directamente a sus deportistas hasta $20,5M/año y sustituye las becas fijas por límites de plantilla. La orden ejecutiva de Trump de abril de 2026 empuja a reforzar un marco de elegibilidad máxima de 5 años —con excepciones limitadas— y una transferencia con elegibilidad inmediata, además de una segunda en ciertos supuestos tras obtener un degree de 4 años. Para deportistas internacionales, esto significa más opciones de beca pero también más complejidad fiscal, migratoria y contractual. La primera decisión de universidad importa más que nunca.

    El deporte universitario americano ha recibido dos sacudidas regulatorias en menos de un año. El 6 de junio de 2025 se aprobó el mayor acuerdo judicial de la historia del college sports: el settlement de House v. NCAA. Y el 3 de abril de 2026 — apenas diez meses después — el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que añade una capa de restricciones nuevas encima.

    Para una familia española o latinoamericana que esté evaluando la posibilidad de que su hijo estudie y compita en una universidad americana, entender ambos cambios no es opcional. Es el punto de partida.

    En esta guía desglosamos todo lo que ha cambiado, qué impacto real tiene en los deportistas internacionales y qué debe hacer tu familia antes de tomar cualquier decisión.

    Qué es House v. NCAA: el acuerdo que lo cambió todo

    House v. NCAA es un acuerdo judicial que resuelve tres demandas antimonopolio consolidadas contra la NCAA y las cinco principales conferencias universitarias (ACC, Big Ten, Big 12, Pac-12 y SEC).

    Las cifras clave

    • Casi 2.800 millones de dólares en compensaciones retroactivas a deportistas que compitieron desde 2016. De estos, 2.576 millones corresponden al settlement de House y 200 millones adicionales al settlement de Hubbard.
    • Hasta 20,5 millones de dólares anuales que cada universidad de Division I que participe puede destinar a pagar directamente a sus deportistas a partir del 1 de julio de 2025.
    • Eliminación de los límites de becas por deporte y sustitución por límites de plantilla (roster limits).

    Esto no es una reforma menor. Es un cambio estructural en cómo funciona el deporte universitario americano desde hace más de un siglo.

    Revenue sharing: las universidades ya pueden pagar a sus deportistas

    Desde el 1 de julio de 2025, las universidades de Division I que hayan optado por participar en el acuerdo pueden compartir ingresos directamente con sus deportistas. Esto se conoce como revenue sharing.

    El tope para la temporada 2025-26 es de 20,5 millones de dólares por universidad, calculado como el 22% de la media de ingresos deportivos de las conferencias Power. Este tope sube cada año y se estima que alcanzará los 32,9 millones en 2034-35.

    Lo que hay que entender

    El revenue sharing no es una beca. Es una compensación directa por competir. Se suma a las becas, los acuerdos de NIL (Name, Image and Likeness) con terceros y cualquier otra ayuda que el deportista ya reciba.

    La mayor parte de estos fondos irá a fútbol americano y baloncesto masculino, que son los deportes que generan la mayor parte de los ingresos. Para el resto de deportes — incluidos soccer, tenis, natación, golf y atletismo — la cantidad que llegue dependerá de cada universidad y de cómo decida distribuir su presupuesto.

    Importante

    El revenue sharing solo aplica a Division I (conferencias Power + universidades que hayan optado por participar). No aplica a NAIA, NJCAA, ni a NCAA Division II o III. Sin embargo, los cambios en roster limits y la redistribución de talento dentro de D1 sí afectan indirectamente al ecosistema completo.

    Roster limits: el cambio que más afecta al reclutamiento

    Hasta ahora, cada deporte tenía un número fijo de becas (scholarship limits). Un equipo de soccer masculino en D1 podía ofrecer un máximo de 9,9 becas equivalentes, repartidas entre los jugadores del equipo. Pero la plantilla podía ser de 30 o más jugadores, incluyendo walk-ons (deportistas sin beca).

    A partir del settlement, los límites de becas desaparecen. En su lugar, se establecen límites de plantilla (roster limits). Las universidades pueden ofrecer becas — totales o parciales — a todos los deportistas de su plantilla, pero el tamaño de la plantilla está ahora limitado.

    Antes y después por deporte: tabla comparativa

    DeporteBecas antes (límite)Roster limit (ahora)Cambio neto
    Fútbol americano85105+20 plazas con beca posible
    Baloncesto masculino1315+2
    Baloncesto femenino1515Sin cambio
    Soccer masculino9,9 equiv.28Hasta 28 becas posibles
    Soccer femenino1428Hasta 28 becas posibles
    Tenis masculino4,5 equiv.10Hasta 10 becas posibles
    Tenis femenino810Hasta 10 becas posibles
    Golf masculino4,5 equiv.9Hasta 9 becas posibles
    Golf femenino69Hasta 9 becas posibles
    Natación masculina9,9 equiv.30Hasta 30 becas posibles
    Natación femenina1430Hasta 30 becas posibles
    Atletismo masculino12,6 equiv.45Hasta 45 becas posibles
    Atletismo femenina1845Hasta 45 becas posibles
    Béisbol11,7 equiv.34Hasta 34 becas posibles
    Softball1225Hasta 25 becas posibles

    ¿Qué significa esto en la práctica?

    Más deportistas podrán recibir beca. Pero no todas las universidades financiarán todas las plazas. Una universidad puede tener 28 plazas en soccer masculino pero solo presupuesto para becar a 15. El resto serán walk-ons o recibirán becas parciales.

    Además, los roster limits reducen el tamaño total de muchas plantillas. Programas que antes tenían 35 jugadores de soccer con 9,9 becas ahora están limitados a 28. Esto significa que algunos deportistas que antes tenían plaza — aunque fuera sin beca — pueden perderla.

    Para un deportista internacional, la conclusión es clara: cada plaza vale más que antes. Y la evaluación previa de dónde encajas es más importante que nunca.

    Impacto por deporte para internacionales

    ⚽ Soccer

    El soccer es el deporte con más presencia de internacionales en el sistema americano. El cambio de 9,9 equivalencias a 28 plazas de roster limit abre la puerta a más becas, pero también reduce el margen para walk-ons. Los coaches serán más selectivos. Un deportista internacional con evaluación deportiva y académica sólida tendrá ventaja. Uno que llega sin datos, no.

    🎾 Tenis

    El tenis pasa de 4,5 equivalencias a 10 plazas. Esto es significativo: más del doble de becas posibles. Pero los programas de tenis universitario ya tienen una alta proporción de internacionales (más del 60% en algunos programas D1). La competencia por plaza no baja — cambia de forma. El UTR (Universal Tennis Rating) será más importante que nunca como métrica objetiva de nivel.

    🏊 Natación

    De 9,9 a 30 plazas en masculino, de 14 a 30 en femenino. Natación es un deporte donde los tiempos no mienten. El impacto principal es que más nadadores podrán recibir beca, pero la clave sigue siendo tener marcas competitivas a nivel NCAA.

    ⛳ Golf

    De 4,5 a 9 plazas. Un salto proporcionalmente grande. Para golfistas internacionales con hándicap competitivo, el ecosistema se amplía. Pero los equipos siguen siendo pequeños y cada decisión de roster cuenta.

    🏃 Atletismo

    De 12,6 a 45 plazas en masculino, de 18 a 45 en femenino. Atletismo es donde el cambio numérico es mayor. Pero atención: la SEC ha impuesto sus propios límites más restrictivos (35 en atletismo, 10 en cross country). No todas las conferencias aplican los mismos números.

    La orden ejecutiva de Trump (abril 2026): qué añade

    El 3 de abril de 2026, el presidente Trump firmó "Urgent National Action to Save College Sports", su segunda orden ejecutiva sobre deporte universitario en menos de un año (la primera, de julio 2025, tuvo impacto limitado).

    Esta orden es más concreta y más agresiva. Tres cambios clave:

    1. Elegibilidad máxima de 5 años

    Los deportistas podrán competir un máximo de cinco años, con excepciones limitadas. Esto limita el margen para redshirts, años de adaptación o pausas por lesión que antes podían extender la carrera deportiva universitaria.

    2. Una sola transferencia sin penalización

    La orden establece que los deportistas pueden transferirse una vez durante los cinco años sin perder elegibilidad inmediata. Una segunda transferencia es posible en ciertos supuestos, como haber obtenido un four-year degree, aunque las condiciones específicas de elegibilidad inmediata en ese caso aún están por definirse.

    Esto es especialmente relevante para internacionales que usan la ruta JUCO-to-4-year (empezar en un junior college y luego transferirse a una universidad de cuatro años) o que necesitan cambiar de universidad por motivos de encaje deportivo, académico o personal. Ahora, esa primera decisión tiene un peso mucho mayor. Rectificar es posible, pero tiene coste.

    3. Amenaza de fondos federales

    Las universidades que no cumplan con las nuevas reglas de la NCAA podrán perder acceso a grants y contratos federales. Es la misma estrategia que la administración Trump ha usado para forzar cambios en políticas universitarias de diversidad y otros ámbitos.

    Plazo y viabilidad legal

    La orden establece que la NCAA debe implementar estas reglas antes del 1 de agosto de 2026. Sin embargo, múltiples expertos legales consideran que la orden podría ser declarada inconstitucional si se impugna — los tribunales ya han anulado restricciones similares de la NCAA por violar leyes antimonopolio.

    La realidad operativa es que, aunque la viabilidad legal esté en duda, las universidades ya están tomando decisiones en función de ella. Para las familias, esto genera incertidumbre adicional que solo se resuelve con información actualizada y asesoramiento especializado.

    Implicaciones legales para deportistas internacionales

    Sección elaborada en colaboración con IMOS Legal — Derecho Deportivo

    El settlement de House y la orden ejecutiva de Trump generan un marco legal nuevo que afecta a los deportistas internacionales en tres dimensiones:

    Fiscalidad

    Los pagos de revenue sharing a deportistas no residentes en Estados Unidos pueden quedar sujetos a una retención fiscal federal del 30% en determinados supuestos aplicables a no residentes (non-resident aliens), salvo mitigación por convenio. Esto significa que un deportista español que reciba 10.000 dólares de revenue sharing podría ver una retención de hasta 3.000 dólares antes de recibir el pago. Los convenios de doble imposición entre España y USA pueden mitigar parcialmente este impacto, pero requieren asesoramiento fiscal específico.

    Estatus migratorio

    Los deportistas internacionales en USA compiten con visado F-1 (estudiante) o J-1 (intercambio). Hasta ahora, su estatus era de estudiante, no de empleado. Pero el revenue sharing abre la puerta a un debate que ya está en los tribunales (Johnson v. NCAA): ¿son los deportistas universitarios que reciben compensación directa empleados de la universidad?

    Si la respuesta es sí, las implicaciones para el visado son serias. Un visado F-1 no permite empleo remunerado fuera de los supuestos muy limitados del programa. Las autoridades migratorias aún no se han pronunciado oficialmente sobre cómo tratar los pagos de revenue sharing, lo que genera una zona gris que las familias deben conocer antes de firmar cualquier acuerdo.

    Complejidad contractual

    Los acuerdos de revenue sharing entre universidad y deportista son contratos nuevos en el ecosistema. No existían antes de julio de 2025. Para un deportista internacional menor de edad (o recién mayor de edad), firmar un contrato con implicaciones fiscales, laborales y migratorias en otro país requiere asesoramiento legal especializado. Este no es un trámite — es una decisión con consecuencias a largo plazo.

    Qué debe hacer una familia ahora

    1. Evaluar el perfil deportivo-académico con datos reales antes de contactar universidades. Con los roster limits, cada plaza vale más. Llegar sin una evaluación objetiva es competir a ciegas.
    2. Entender en qué división, conferencia y tipo de programa encaja el deportista. D1 con revenue sharing es un ecosistema distinto a D2, NAIA o NJCAA. La ruta correcta depende del perfil, no del nombre de la universidad.
    3. Medir las implicaciones de la restricción de transferencias. Con una sola transferencia sin penalización en cinco años, la primera decisión de universidad es más importante que nunca. No es una prueba — es una apuesta que conviene hacer con información.
    4. Consultar con un abogado especializado en derecho deportivo y migratorio sobre las implicaciones fiscales del revenue sharing, el posible impacto en el visado y la revisión de cualquier contrato antes de firmarlo.
    5. Tener un plan de ruta completo, no solo una lista de universidades. Un plan incluye evaluación deportiva, perfil académico, encaje por división y conferencia, timing de contacto, preparación emocional y asesoramiento legal. Eso es lo que separa un proceso que funciona de uno que simplemente arranca.

    Las reglas han cambiado

    El sistema universitario deportivo americano está en su mayor transformación en más de un siglo. Revenue sharing, roster limits, restricciones de transferencia, amenaza de fondos federales — todo está en movimiento.

    Para una familia que está considerando este camino, la conclusión es una: la información es el activo más valioso que puedes tener. Y el momento de tenerla es antes de tomar la primera decisión, no después.

    Aviso legal

    Este artículo ha sido elaborado por el equipo editorial de ESMERIT en colaboración con IMOS Legal, despacho especializado en Derecho Deportivo. La información contenida tiene carácter educativo y no constituye asesoramiento legal individualizado. Consulta con un profesional para evaluar tu situación concreta.

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